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jueves, 30 de julio de 2015

California 75


Desperté hace tan sólo un rato, por encima de mi cama y sin haberme cambiado de ropa. No recuerdo haber llegado aquí anoche, supongo que alguien me trajo,  Por mi aspecto y la forma en que llegué aquí, nadie que conociera el lugar dudaría que hubiera estado en el California 75. El viejo California 75, nadie que pase por él es capaz de olvidarlo fácilmente, y si lo frecuentan será difícil que no se lleven una sorpresa de vez en cuando.

El California 75 es, o fue, un bar que, como resulta lógico, se encuentra en el número 75 de una calle que, de forma curiosa, no es la calle California, sino que cruza con esta. El lugar tiene un estilo que simula el usado en algunos sitios de diversión para ricos construidos durante el porfiriato en la Ciudad de México, algunos sospechan que el propio bar se remonta a esos tiempos y que en ese entonces tenía un nombre distinto, incluso antes de eso. Estos rumores llegan a un extremo tal en se afirma que el propio Porfirio Díaz era cliente habitual. Aunque es conocido por quienes frecuentamos el sitio que los dueños siempre han sido los mismos y que, pese a ser ancianos, definitivamente no parecen personas con más de cien años de edad. Otro aspecto por el cual se anula esta teoría es a causa de que la mayor parte de las casas de esa colonia fueron construidas entre la década de los cincuentas y los setentas. Sin embargo, se ha mencionado que en aquella época era más bien un sitio de paso.

En todo caso, la importancia del California 75 no reside en su antigüedad, sino en la importancia misma del lugar. Desde ser un lugar al que acuden de forma constante artistas, escritores, músicos y actores, además de miembros de órdenes masónicas, herméticas y de hechicería, es un sitio donde se planean estafas, robos, asesinatos, estrategias de manipulación política, sumado a otras tantas fechorías. Y esto no es todo, la magia del California 75 reside en otra cosa, quizá se podría llegar a creer que está en la música en vivo, en el místico ambiente que en él se da, en el servicio, a la convivencia absolutamente pacífica entre el más pobre y el más rico, o la posibilidad que da para enterarte de secretos de Estado si pones suficiente atención, pero no es nada de eso. Lo que hace mágico al California 75 es el lugar en sí. Con esto no me refiero a su posición geográfica, sino al mismísimo bar.

Cuando visitas el California 75 te encuentras con hombres que visten trajes como los usados hace más de cien años, la música puede variar desde los estilos más modernos hasta algunos surgidos en plena época colonial, y quienes la interpretan siempre lo hacen con suma habilidad. El bar posee también una pequeña sala de juegos, donde se dan rondas completas de ajedrez, damas y juegos de casino, como partidas de póker en las que se hacen apuestas millonarias, además de recreaciones tan extrañas, que sólo he visto en este lugar. Las bebidas son deliciosas, preparadas con una maestría mayor a la del mejor barman del club nocturno más caro y de mayor fama de la ciudad, además de tener una variedad tal que pareciera que ahí se conocieran todas las recetas alguna vez creadas por el ser humano. Frases como la anterior sonarían exageradas si no habláramos del California 75.

Lo más especial del California 75 es que sólo puedes entrar con una invitación hecha directamente por alguno de los dueños del lugar, los cuales las mandan de modo amable y formal,  a través de una carta con un curioso sello al que se le atribuye la supuesta heráldica del apellido de los dueños, aunque a decir verdad dudo que lo sea, puesto que se me haría muy raro un escudo de armas que consistiera en el dibujo de un águila bicéfala que tiene en el pecho un escudo con la imagen de un león verde, y que a su vez está rodeada por el signo del uroboros (una serpiente o pez que devora su propia cola, formando un círculo).


Lo más curioso del California 75, al que un amigo y yo fuimos invitados por primera vez hace ya tres años, es que, después de conocerlo, decidimos invitar a unos amigos para que pudieran verlo por sí mismos, y lo seguimos haciendo a la fecha, pero nunca asisten. Nos aseguran entonces que cada vez que van, se encuentran con un lote vacío.  


                                                     Antonio Arjona Huelgas
                                                      30 de Julio del 2015

domingo, 21 de junio de 2015

La ilusión

"Tras las puertas de la realidad se encuentran sólo los sueños, en ellos existe la libertad absoluta y el infinito mismo. Tras la vida hay sueños, y esta es gracias a ellos. Y, a veces, cuesta diferenciarlos"

Al menos es lo que ella me dijo alguna vez, en alguna ilusión breve pero sublime. No estuve con ella mucho tiempo, y ni siquiera podría asegurar que fue real, puesto que su ser era demasiado bello para serlo. Una idea, un espejismo que manifestaba lo que anhelaba en el fondo de mí, tal vez era lo que ella fue para mí, pero decir algo como eso sería probablemente una exageración, o quizá no. 
No recuerdo cómo la conocí, debido a que lo hice antes de conversar con ella, a través de un juego de miradas, aunque tampoco podría asegurar cuándo y de qué manera pasó. Lo que sé es que su voz era como el viento de la primavera, en sus ojos podía ver el brillo de las estrellas, en rostro veía solo una forma perfecta, rodeada por el brillo del sol. Todos los días la veía, le hablaba y ella a mí, pero siempre tenía que llegar a dormir, pensando solo en ella antes de cerrar los ojos, con la ilusión de verla al día siguiente.
Llegué a sentir su cuerpo, a ver detrás de lo que no me dejaba verla entera. No alcanzarían las palabras para describir todo lo que hicimos, aunque sobrarían todas para hacerlo, sólo una palabra podría describir de forma adecuada lo que ocurrió entre nosotros, y no sería capaz de usarla si no estoy en su presencia.
No he hablado demasiado, pero elijo no hacerlo a causa del dolor de recordarla si no estoy junto a ella. Ya han pasado unos cuantos años, y lo único que he logrado es seguir soñando. Todos los días voy al trabajo, cumplo una rutina, veo a mis familiares y amigos, pero me siento solo. Al final del día me voy a mi habitación, recargo la cabeza sobre la almohada, cierro los ojos, y espero algún día poder despertar.

La puerta del cuervo


Al abrir la puerta me hallé frente a un extraño escenario, una tierra desolada y en ella un suelo negro como ceniza, acompañado de un fuerte olor a putrefacción. En el cielo no había sol ni luna, era como si el movimiento de rotación terrestre se hubiera detenido, aparentando el momento del día en que la tarde terminaba, y la oscuridad espera a que el astro rey termine de ocultarse. No había estrellas en todo el firmamento, ni nubes que evitasen su vista, solo un espacio gris que se extendía más allá de lo que mis ojos serían alguna vez capaces de ver. A lo lejos se veían diversos cerros y un par de enormes montañas, estas últimas estaban coronadas por lo que parecían ser grandes construcciones de piedra. Comencé a caminar, y me percate no tenía idea alguna de lo que hacía en ese lugar.

Segundos antes sabía exactamente el motivo por el cual me encontraba en aquel lugar, pero el recuerdo se había ido más rápido que un parpadeo, nada quedaba, ni la más mínima pista que me pudiera revelar mis motivos. Mientras más lo pensaba, aumentaba la extrañeza del asunto, y parecía que sólo me alejaba segundo a segundo de lo que momentos antes había sido una verdad, o quizá únicamente la justificación de mis actos y el sentido de los mismos. Pensé que tal vez era todo un sueño, pero en mis sueños suelo no poder sentir la textura de los objetos, en cambio en ese lugar yo era capaz de percibir el suave movimiento de las negras arenas al caer entre mis dedos, así como la lenta y calmada brisa. No era como un sueño, puesto que la puerta por la que entré conducía a una perdida cabaña, y en mis sueños es una costumbre que una entrada como esa condujera a un sitio aleatorio. Pese a lo poco común que era ese terreno, parecían coincidir sus elementos entre sí, resultaba concordante cada cosa con la otra. Tenía el presentimiento de que ese extraño lugar me era conocido, aunque no tenía idea de cómo, y mis emociones no me eran de ayuda. Pese a mi confusión, estaba consiente de extraños sentimientos a los cuales no les hallaba origen ni sentido: melancolía; ira, mucha de ella; confusión, la cual resultaba evidente debido a la situación; ansiedad; miedo, pero… ¿miedo a qué? Y finalmente soledad. 

La única solución posible para mí en aquel momento, era recorrer el negro desierto que me rodeaba, con dirección a las edificaciones que se hallaban en la punta de las grandes montañas que predominaban por sobre los cerros y laderas. Atravesando el extraño sitio, ante el cansancio y el tufo a cadáver. Como resulta evidente, no tenía demasiados ánimos por hacerlo. Sin embargo, el caos emocional que sentía me evitaba pensar demasiado en la posiblemente agotadora tarea.

Con cada paso que daba notaba que mi sentido del tacto en mis pies estaba reducido de forma notable, con la distancia me daría cuenta que la inestabilidad del terreno apenas y generaba una dificultad para atravesarlo, además, el esfuerzo físico y lo que en condiciones normales debería causarme un intolerable agotamiento, no eran para mi más que ideas de algo que parecía ajeno a mí. Tal vez algunos pensarían que dicha situación sería una dicha, imaginando que sus pies atravesarían el terreno casi flotando, con alivio y ligereza en los pies; pero esto era más bien como transportar un cuerpo mecánico que se movía por una forma inercia, como si arrastrase un cuerpo sin vida. También me di cuenta entonces, que mi respiración se daba a un ritmo muy lento, y que no era capaz de escuchar los latidos de mi corazón. Para entonces comencé a suponer lo peor. 

Pensé por un momento, o al menos intenté hacerlo, que todo era sólo un sueño tanto por la rareza de aquel sitio como de la sensación en mis piernas, pero al agacharme, nuevamente, era capaz de sentir la suavidad y el cosquilleo que ejercía en mis manos la negra arena del lugar al tocarla, lo que nunca en mis sueños había ocurrido, jamás lo haría. Dicho material carecía por completo de adherencia, y, aún con su aspecto y cualidades arenosas, al golpearlo parecía bastante firme, como un compuesto no newtoniano. 
Lo más sorprendente e inquietante de ese lugar, lo vi al rodear las montañas para poder ascender evitando un terreno casi vertical, y era un río de mercurio. Un afluente de metal líquido que bajaba por aquellas laderas, como si hubiera sido generado por lluvia, pero ¿En qué clase de sitio podía llover mercurio? Al instante se me metió la loca idea de que estaba en otro planeta, a causa de los programas de astronomía que llegaba a ver en ocasiones y contaban existían planetas en los cuales literalmente llovía metal. Tal idea me llenó de ilusión por un momento, pero también de más dudas ¿Por qué estaría yo en otro planeta? ¿Si ese era el caso, como podía estar vivo ante una atmósfera extraña? ¿Algo de esto era real?
Por fin, tras una larga caminata y ascenso por la montaña, sin saber cuánto tiempo había transcurrido, llegué a la cumbre. Frente a mí se hallaba un templo de roca negra, poco más alto que una casa de dos pisos, y tan ancho como un estadio deportivo. Parecía una gran cueva, incluso me daba la impresión de que el templo había sido tallado sobre una. Enormes y anchos monolitos en forma de cilindro, marcados en la parte superior con una espiral que apuntaba hacia el cielo, adornaban la entrada, y una serie de líneas fluviales de mercurio convergían en el interior de esta gran mole, o mejor dicho salían de ella como si dibujaran un sol de ceniza y metal. Aquí la pestilencia era casi insoportable.
Bajo la boca de la caverna, dibujado en el suelo, estaba la imagen de un cuervo, tan grande que la representación de sus alas se extendía por los casi ocho metros de diámetro del portal, mientras que de la cola al pico lo hacía cuatro, con la cabeza señalando el interior de la cueva, teniendo sus ojos trazados de tal manera que parecían vacíos y muertos. Tuve miedo de entrar ahí, pero sabía de debía hacerlo. Aún no sé por qué lo hice.

Por extraño que parezca, no vacilé al entrar, mi cuerpo se vio movido por la misma inercia que me permitió llegar a lo alto de la montaña. En el interior todo era oscuridad, pero el diseño del piso permitía conocer el camino, a través de lo que una guía marcada en el suelo por un camino de piedras de obsidiana. Recorrí los oscuros pasadizos y laberintos en espiral del Templo del Cuervo, para llegar al sitio de donde nacían los flujos de mercurio, una enorme cámara, alumbrada únicamente por un pequeño brillo que salía del techo. Bajo ésta se observaba una gran cascada por la cual ascendía el mercurio en lugar de descender, desde el interior de la tierra, nacida en un abismo al cual mi vista no podía llegar a su final. El metal parecía ser calentado de alguna forma en este lugar, lo noté puesto que brotaba de él un humo grisáceo, además de parecía estar hirviendo. De este agujero salía un enorme tronco de color negro que terminaba en las raíces del árbol en lugar de hacerlo en las ramas. Posada en estas se encontraba una negra figura con cuencas vacías y oscuras como ojos. El terror que se vendría después sobre mí me haría hacer una de las cosas más arriesgadas que jamás he hecho.

De un momento a otro, la figura negra extendió sus alas, revelándose como un terrible cuervo con orificios en lugar de ojos y un pico que daba un extraño aspecto corroído. Este ser dejaba pequeño al representado en la entrada del templo. Alas gigantes que abarcaban todo mi campo de visión, y que superaban los quince metros, junto con una altura de entre seis y siete, más el tamaño de sus garras, a las que no lograba ver. El negro de sus alas parecía devorar la poca luz de los alrededores; sus ojos me hipnotizaban y atraían hacia él, mientras el sólo agitaba sus muertas plumas en un lento y apagado movimiento.

El horror me invadió al ver que esa cosa se acercaba hacia mí. En el último momento recuperé el absoluto control de mi cuerpo, así como la sensación en mis dormidas piernas; entonces me lancé al mercurio.

Desperté en una bolsa de cadáveres, literalmente. Luché desesperado por librarme del plástico transparente que me rodeaba, rompiéndolo con mis propias manos ante el impulso de adrenalina. Al salir respiré agitado, sintiendo de nuevo mis piernas, y estando aliviado de saber que seguía vivo. No queda mucho que decir sobre esto, solamente que llevaba tres días muerto a causa de un supuesto infarto. Los médicos se horrorizaron, al verme salir de entre una pila de cuerpos que todavía no se colocaban en la morgue; me detuvieron inmediatamente, para que me realizaran estudios en los días subsecuentes. Pero no pudieron descubrir nada. 

Transcurrieron un par de semanas en las que fui atendido por un par de enfermeras que fueron muy atentas conmigo, pero que todo el tiempo me miraban con miedo y mostraban ansiedad al estar en mi habitación; una de ellas era joven y guapa, se mostraba curiosa hacia mí, pero no podía durar demasiado en el mismo cuarto en que yo estaba, puesto que en esos momentos estaba siempre con los nervios de punta. Al final me dejaron ir. 

Volví a mi hogar, sin la voluntad de pensar en el extraño lugar en el que había estado, sólo queriendo olvidar el asunto. Aunque no podía dejar de estremecerme al pensar que ese suceso había sido real, no lo creía, o no quería hacerlo, pero entonces, si no había ocurrido en serio ¿Por qué había despertado en una bolsa de cadáveres, con un frasco de piedra negra, relleno de mercurio en la mano derecha, y una enorme pluma de cuervo en izquierda?



Antonio Arjona Huelgas 



15 de Junio de 2015
Ciudad de México

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Marcha el tiempo


Hace mucho tiempo, al principio de las eras, o mejor dicho: antes del tiempo mismo, el Todo estaba vacío, solo y sin vida. Entonces, este se partió en 3 partes, los sueños, la realidad y la irrealidad o inexistencia; a partir de este hecho aparecieron el Orden y el Caos, ninguno de estos dos tenía vida, género, ni nada, puesto que nada existía. El Caos y el Orden vagaron infinitamente, el tiempo no existía, ni el espacio, así que ellos anduvieron por el infinito que únicamente era blanco y negro, vacío y todo.
Después de mucho vagar, el Caos y el Orden fueron consientes de su existencia, y ante tal descubrimiento unieron su esencia, su energía y sus almas, así se amaron eternamente, e hicieron nacer a sus dos hijos, dos esencias puras llamadas Vitrax y Gortel,  ahí pasaron, de igual manera, a existir las primeras emociones, el amor y la tranquilidad.  El Caos, el orden y sus dos hijos, Vitrax y Gortel,  decidieron crear algo que fuera de su agrado, que tuviera valor y sintieran amor por él, en ese momento el Caos y el Orden se volvieron a unir, con una parte de la esencia de sus hijos, para crear el tiempo  y el espacio.
El tiempo fue planeado, y formado por Orden,  para que todo ocurriera en un debido momento y tuviera una secuencia lógica. Esto gustó a Caos, debido a que el tiempo era, en realidad, tan relativo y cambiante, además de que para cada cosa era diferente y poseía una serie de leyes que encerraban algo caótico.
El Caos, en cambio, creó el espacio, porque era infinito, incontable y expandible, un tanto cruel y otro tanto piadoso con las cosas que en el existían; el Orden amó al espacio, ya que era, en verdad ordenado, y su bastedad, leyes, hechos y limitaciones lo hacían tener un orden mayor incluso a su raíz caótica. Ellos veía cada giro y evento que podía ocurrir en lo que habían creado, con los elementos que tuvieron en ese preciso lugar y tiempo; esto les ayudó a ellos y a sus hijos, entonces sintieron felicidad y calma, debido a que ahora podía descansar después de haber creado todo esto.

El tiempo pasó, y el Todo se desarrollo, y hubo un día como ningún otro, en el que Vitrax tuvo una idea  que agradó a sus progenitores, quería hacer cosas bellas y felices, ya que la belleza era, en ese entonces, un mínimo retazo en la creación. Entonces, Vitrax tomó un poco de su energía y empezó a crear ciertos elementos, nació un elemento en estado de energía pura, luego elementos líquidos y gaseosos, así como sólidos, unos desconocidos para cualquier ser, otros tales como el hidrógeno, el oxígeno y el carbono. Al ver esto su hermano, Gortel,  no pudo evitar querer hacer lo mismo, pero él se encaminó más a otra clase de elementos, así apareció la plata, el oro, el hierro, el estaño y todos los metales.
Después de mucho tiempo, se terminaron de crear todos los elementos.
Pero todos estos elementos eran vacíos y sin alma, por lo que Vitrax tomó, una pequeña porción de uno de los gases que previamente había creado y una porción pequeña de otro parecido, usó su energía, los unió y multiplicó sus partículas, así apareció un líquido transparente, refrescante y lleno de la esencia de su creadora, a esta la llamó agua.
Gortel no se sentía completo, esto debido a que la creación de su hermana había sido algo muy especial y él quería hacer algo así: de este modo decidió juntar oxígeno, calor y una diversa cantidad de materiales, con esto, al combinarse estos elementos, se creó una chispa brillante a la que nombró como fuego.
Vitrax se emocionó ante la creación de su hermano y comenzó a reunir muchos elementos en estado gaseoso, y con esto, creo el viento, también llamado aire. Al ver esto Gortel, notó que el aire era magnificó y no tenía límite, al igual que el agua; se sintió abrumado por esto, y en ese momento comenzó a reunir elementos metálicos, minerales y otros tantos creados por su hermana, y de este modo creó un elemento fijo, quieto, duro y resistente: la tierra.
Así sus padres, vieron lo que ellos estaban creando, y sintieron orgullo por sus hijos y por lo que hacían. Vitrax, en sumamente emocionada y ansiosa, no se dio cuenta de cómo se sentía su hermano, ni de la desesperación de este ante la habilidad de su hermana de crear; entonces Vitrax creó algo que cambiaría todo.
Vitrax reunió elementos muy variados, los combinó, uso los cuatro elementos que ella y su hermano habían creado y su energía, además de introducir en ellos su propia esencia y, apareció una cosa muy pequeña, algo demasiado reducido y microscópico, algo que se movía a voluntad, un ser, que tenía la esencia de Vitrax, la cual, además de a la dueña de esta,  se le llamaron “Vida”.
Al ver esto, Gortel tuvo la idea de hacer al ser como el mismo era. Usó su poder y energía sobre aquel ser, pero en ese mismísimo instante, el ser dejó de moverse, de tener voluntad, de crecer o de hacer algo, en pocas palabras ese ser perdió por completo la esencia de Vitrax. En ese mismo momento, Gortel y su esencia pasaron a llamarse “Muerte”.
Vida observó horrorizada la caída de su creación, sintió furia contra su hermano, y tristeza ante la muerte de aquello que había creado. Muerte estaba asustado y confundido, entonces tomó al ser, y extrajo de él su energía, así, de este modo, el cuerpo del ser se destruyó y la esencia de este se liberó, guardando en el tanto la esencia de Vida como de Muerte. El  ser tuvo de nuevo vida, pero ahora era más fuerte, había evolucionado;  más tarde cambios como esos se dieron por si solos en seres tanto vivos como muertos. Vida, antes de que su hermano resucitará a aquel ser, vio como una parte de este se combinaba con el Todo; pero Vida temió por las acciones de su hermano y, pese a que este había resucitado a aquel ser, ya no confiaba en el.
Muerte notó la desconfianza de su hermana, y se enfureció por completo. Vida trataba de crear otros seres, pero Muerte estaba furioso, y mataba a cada ser  que Vida creaba; mientras Vida, angustiada, trataba de devolverle la vida a estos seres y crear más vida; pero, Muerte se lanzó contra Vida y trató de matarla, aunque  y Muerte no podía hacerle nada. Vitrax, al defenderse, dio vida a cosas que no debían que no debían estar vivas; también surgió el ciclo de la vida, por cada ser que Vida creaba, Muerte lo mataba. Sus padres, asustados por lo que sus hijos hacían, y sin saber cómo solucionar tal conflicto, entonces apareció una energía que nació cuando Caos y Orden se encontraron, en el momento en que nacieron apareció el primer hijo que tuvieron y que se había mantenido oculto, este es Icarion, llamado también Equilibrio.
Icarion batió sus alas y separó a Muerte de Vida, el poder de Icarion era más grande que cualquiera y dividió el dominio de Gortel y Vitrax, creando ciclos que, los cambios de estos a otros se regían por la muerte, y, los ciclos en sí por la vida. Los ciclos eran de Vida y los cambios de Muerte; así terminó la primera guerra, nacieron el odio, la furia, el rencor, la tristeza y el peor de todos, el miedo. Pero Icarion mantenía el equilibrio entre todos estos, su poder era más grande que el de quién sea, y era casi tan antiguo como sus padres. Nació su hermana pequeña, ya no solo era una emoción, sino también un ente, Amor es su nombre. Al igual nacieron las antes mencionadas emociones, aunque felicidad y calma eran tan antiguas como Vida y Muerte; más tarde nacieron otros tantos, tales como sabiduría y locura, aunque esto ocurrió después.
Icarion estaba en todo el universo, era omnipotente y omnipresente, llamado por años Dios, Metatrón, Abraxas, Libra, entre otros tantos nombres. Al ver todo en paz, Caos y Orden encomendaron a Icarion el Todo, y estos se retiraron juntos al infinito, donde reposan y ven todo desde donde su espíritu y voluntad residen hasta la Última Batalla, la hora en que Icarion enfrentará a su hermano gemelo Ikelion, el Desequilibrio, para restaurar al Todo después de la batalla. Así, Icarion desplegó sus alas y se volvió uno con el Todo
La furia de Muerte hacia Vida se había hecho fuerte, sin embargo Muerte le tenía a amor a Vida de igual manera que ella a él, pero la ira contra ella era grande y quería controlar todo lo que ella tenía y destruirlo. Entonces nacieron, en distintos lugares del Todo, los primeros seres inteligentes; sintieron entonces, tanto Vida, Muerte y todos sus hermanos, un cierto amor y simpatía por estos seres, en ese tiempo. Muerte habló con Locura, Odio y Avaricia y decidieron hacer algo que en ese entonces no tenía nombre para describirlo; Locura puso terribles voces en las mentes de estos seres, Odio y Avaricia les hicieron tener oscuros deseos, y Muerte les ordenó matarse entre sí. Vida supo de este, de este modo, para defender a sus creaciones, llamó a Amor, Esperanza, Unión y Empatía para contrarrestar, o por lo menos controlar lo que sus hermanos habían hecho.
Así, los seres inteligentes evolucionaron, sus sociedades se volvieron modernas y tecnológicas, desafortunadamente, la falta de alguna cosa que los hiciera preservar el lugar donde vivían y la sobrepoblación de sus distintas especies, causaron que sus respectivos mundos se comenzaran a destruir, al igual que todo lo que habitaba en ellos, esto era por la esencia de las grandes criaturas que ejercían una serie de sentimientos caóticos.
Vida estaba sumamente triste, y muy débil por la continua muerte de seres vivos; en cambio Muerte ansiaba la destrucción de estos, y era cada vez más poderoso con cada muerte, el único defecto era que les había tomado cierto aprecio a estos seres y de ellos había aprendido mucho. Pero la furia de Muerte era grande, y el rencor contra su hermano le había hecho tomar una forma física de un ser oscuro y una forma física de un ser oscuro y sin figura definida; su hermana, en cambio, Vida tomó la forma de la más bella de las mujeres, debido al amor que le tenía a los seres vivos. Este amor enfureció más a Muerte.
Así sucedió que, cuando Vida estaba demasiado debilitada, Muerte la buscó, y tras encontrarla, trató de secuestrarla; Vida estaba demasiado débil para defenderse, por lo que el plan de Muerte fue efectivo. Pero Muerte temía demasiado a la furia de Icarion, por lo cual huyó con Vida capturada y se escondió en el más oscuro lugar creado por Muerte, que era donde iban a parar los muertos que no evolucionaban con la liberación de energía de Vida y Muerte.
En las demás zonas del Todo, desapareció la esencia de Muerte y Vida, así que los seres vivos se transformaron en entes que se hallaban entre la vida y la muerte, a estos terribles monstruos les llamaron los Delogan. Icarion yacía en batalla contra Desequilibrio, el cual había estado orquestando todo lo ocurrido para destruir lo que Icarion estaba tratando de preservar. Al darse cuenta Icarion de la trampa de su gemelo, se dirigió a salvar a Vida.
Amor, la hermana más pequeña, trató de ayudar, pero estaba débil porque Ikelion la había hecho enfermar y casi desaparecer, hasta que sus hermanos, especialmente Icarion, la ayudaron.
Así, por todo esto, la furia de Icarion creció, y la suya era la mayor de todas, ya que Vida no era solo su hermana, sino también su amada, algo con lo que Muerte no contaba. De este modo, Icarion bajo a los infiernos de Gortel para liberar a su amada; amaba a Muerte, ´puesto que era su hermano, pero, debía ser detenido por lo que estaba haciendo. Al estar en los oscuros reinos de Muerte, Icarion iluminó todo y arremetió contra las fuerzas de Muerte y sus aliados, que eran también sus hermanos, Miedo, Guerra, Avaricia, Locura y Odio. Todos estos fueron completamente diezmados por la Ira de Icarion y obligados a escapar para no ser suprimidos por este eterno poder.
Muerte, al ver su caída próxima, tomó a su hermana y trató de devorarla para alimentar su fuerza y tratar de enfrentarse a Icarion. Pero la voluntad de Icarion, y su poder, eran más fuertes que cualquier cosa en el Todo, y Muerte analizó que aunque hiciera eso no tendría posibilidades contra Icarion, así que hoyo de aquel lugar con su hermana. Esta era la única garantía para que Icarion no lo destruyera; usaría a Vitrax para que su hermano no lo destruyera y pudiera continuar existiendo.
Por tanto, Muerte huyó del lugar junto con Vitrax, y la llevó al templo de Najor, ahí, la amarró con las cadenas de la Muerte, comenzando a devorar su esencia para que Icarion no lo matara a él.
Vitrax gritó de dolor, y aquel grito llegó hasta Icarion, y él supo donde estaba ella. Así, Icarion extendió sus alas y voló al templo de Najor, donde Gortel tenía a Vitrax; entonces halló a Gortel sobre Vitrax, intentando devorar su esencia con la Espada de la Nada. La ira de Icarion creció al ver esto, y al no haber limitaciones para él en ningún sentido, el poderoso dios alado hizo estallar la Espada de la Nada y capturó a Gortel dentro de su mano izquierda, para que este sintiera lo que le había hecho a los seres vivos, le arrancó las malévolas sombras que lo protegían, le dio forma física, le arrancó la piel e hizo que todo ser en la existencia lo odiara y temiera hasta el fin de los días. Entonces dividió a Muerte en una infinita cantidad de partes, y estas las mandó a distintas partes de toda la existencia, para que hubiera cada una de estas partes en todos los lugares del Todo. Con esto definió por completo un ciclo de vida específico en cada ser, de acuerdo a sus características o habilidades que tuviera como especie, además de que el medio ambiente y otros organismos especializados pudieran causar la muerte; así los seres inteligentes dejaron de necesitar que otros seres los atacaran para poder morir. Pero antes de esto necesitaba liberar a Vitrax.

Ahí fue cuando Icarion cortó las cadenas de la muerte, resucitó a Vitrax, la levantó y la llevó al Centro, el cuál era un mundo creado por Icarion, usado como punto central del Todo y donde Icarion llevaba únicamente para quién ocupara ayuda divina. En ese lugar transfirió parte de su energía a Vitrax, y ella fue resucitada por este poder. Por un momento, Vitrax e Icarion se observaron, se miraron directamente a sus almas, y el tiempo se detuvo en el Todo al igual que el propio espacio; ahí Icarion tomó a Vitrax y, así los dos, se unieron como una misma cosa, se unieron juntos con el Todo, e hicieron el amor. De esta manera, se restableció el equilibrio en el Todo, nacieron los hijos de Vitrax e Icarion, el Bien y el Mal; los temibles Delogan fueron confinados en un espacio separado de todos los otros, puesto que no podían ser erradicados a menos que se destruyera todo rastro de estos, y Vitrax se puso en contra de eso. Los seres inteligentes volvieron a aparecer, y así fue como terminó la primera configuración del Todo; Icarion, entonces, volvió a desplegar sus alas, y voló con el infinito.